El Magnífico e Innecesario Acto de Leer

 

Vivimos en un mundo donde la lectura es necesaria. Saber leer es una obligación. Recetas médicas, recibos, instrucciones. ¿Leer por gusto? Hay que ser sinceros: no es necesario, pero es fantástico.

En lo personal, me encanta leer. Es fascinante, el acto de cerrar los ojos y con la mente ver un universo enteramente nuevo, leyendo, pensando, amando lo que la historia en turno me dice. Desgraciadamente, mi lista de libros leídos es más corta que la de los textos que quiero, y pienso, leer en el futuro cercano. A decir verdad, soy pésimo lector.

¿Esto me hace inculto? Para nada. ¿Flojo? Tal vez. La verdad es que amo el cine e invierto más tiempo viendo películas que el que gasto leyendo libros. Últimamente he retomado la lectura, pues como he dicho anteriormente, no es necesaria, pero vaya que es magnífica. Me hace vivir.

En un aspecto más objetivo, se tiene este concepto de que ya nadie lee por gusto. Grave error, y es que ya se ha comprobado incluso que el libro impreso sigue vendiendo por millones, y sigue siendo favorito sobre el formato digital. Las librerías son visitadas y las ferias de libros se atascan. ¿Pero de qué hablamos, cuando hablamos de lectura?

¿El público busca textos que reten sus capacidades de análisis, tal como “2001: Odisea del Espacio” de Kubrick y “Enemigos Idénticos” de Villeneuve lo hicieron en los cines? ¿O tal vez buscan algo más genérico y compuesto por una fórmula ya establecida, como una franquicia?

No que las sagas literarias estén mal, al contrario. Todas son tan válidas como cualquier otro libro y se pueden disfrutar de mil formas diferentes formando parte de la cultura contemporánea. Pero claramente no buscan contar laberintos que destruyan la psique del lector para descifrar sus significados.

Evidentemente no podemos evitar ver el éxito que series literarias como “Los Juegos del Hambre” y “Cincuenta Sombras de Grey” tuvieron, mas no creo que vivamos en una sociedad donde los lectores no busquen enfrentar la dificultad en las lecturas a su alcance. Lo que sí creo es que se les niega la oportunidad.

El problema es que las editoriales nos saturan con una misma fórmula que en un inició vendió y fue un éxito rotundo, privando así a las historias que son, tal vez, más complejas y completas, que rompen esquemas y se salen de lo común, de saltar a los reflectores, pues está la posibilidad de que las publiquen, pero no les dejarán llamar tanto la atención como a una nueva saga de, por ejemplo, libros para “jóvenes adultos”.

¿Pero, la sociedad actual lee? Sí, creo yo. Y nunca dejará de hacerlo.

Redacción: Brandon Camacho.

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