Dulce placer o… ¿Dulce veneno?

azucar
¿Eres del tipo de personas que todo el día está experimentando antojos dulces? Créeme: no estás sólo. Las galletas, el pan, los caramelos, chocolates y bebidas azucaradas son el deleite de muchos y cuyo consumo excesivo, por supuesto, es una de las causas principales de sobre peso actualmente. No obstante, hoy en día ya existen infinidad de opciones para endulzar los alimentos y bebidas así como productos hechos a base de sustancias que se han desarrollado como alternativas al azúcar. Pese a que su uso ha incrementado considerablemente en los últimos años, su cada vez más frecuente presencia en la vida diaria de las personas ha ocasionado controversia despertando preguntas para las que la ciencia se ha esforzado por encontrar respuesta. Si tú eres un consumidor asiduo de estos productos, continúa leyendo pues te presentamos datos importantes sobre estos que probablemente te puedan interesar.

Antes que nada es necesario reconocer que no todos los endulzantes son iguales y se les suele clasificar en dos tipos, el primero corresponde a los sustitutos de azúcar artificiales, los cuales se obtienen a través de un proceso químico cuyos componentes no pueden ser metabolizados ni digeridos por el cuerpo, por lo cual no tienen ningún efecto nutritivo en el organismo y simplemente son desechados de manera normal. Un ejemplo de estos es el popular Splenda que está hecho de sucralosa, un compuesto a base de azúcar que tiene un sabor muy similar al mismo, o el Canderel de aspartame que es la sustancia utilizada, entre otras cosas, para endulzar la mayoría de las bebidas sin calorías o light.

Este tipo en particular es el que suele causar preocupaciones entre los consumidores de sustituto de azúcar pues se ha dicho que puede tener efectos dañinos en la salud desarrollando patologías como síndrome metabólico o incluso cáncer; no obstante, estas sustancias han sido aprobadas por la FDA (Food and Drugs Agency) para su uso y consumo humano puesto que no representan riesgo sanitario alguno. Eso sí, se han presentado casos en los que se suscitan efectos secundarios como resequedad de mucosas, sarpullido e incluso náuseas y mareos, sin embargo esto se debe a la hipersensibilidad de ciertas personas a los componentes del endulzante. Es necesario entender que cada organismo es diferente y no todos reaccionamos del mismo modo.

Por otro lado, también están los sustitutos de azúcar naturales cuya obtención no requiere de ningún proceso químico y por ende se cree que son menos abrasivos con el cuerpo. Algunos provienen de otras fuentes como son la miel de abeja, la de agave o la de maíz; igualmente existen componentes del azúcar mismo que son extraídos y aislados para su uso como lo es la fructosa que es el dulzor que se puede percibir en alimentos como las frutas y algunas verduras y nueces. Son una opción saludable, sí, pero no recomendada para diabéticos pues sí llegan a tener valor nutricional y afecciones en la glucosa, ¡mucho ojo!.

Asimismo existe un producto muy popular que se encuentra disponible en el mercado y cuyo origen natural significa una importante competencia con los sustitutos de azúcar artificiales, se trata del ya famoso Stevia que es un endulzante proveniente de una planta homónima y ¡cuyo sabor es hasta 250 veces más dulce que la sacarosa*! ¿Te imaginas? Si eres un amante de los sabores dulces y prefieres cuidar la línea sin hacer uso de sustancias químicas, ¡ésta es en definitiva la opción para ti!.

Como todo, es necesario remarcar que no deben ser utilizados en exceso y que su uso por sí sólo no significará una perdida de peso lo cual es erróneamente creído por la mayoría de las personas. De hecho han habido estudios que sí demuestran que su consumo excesivo llega a generar cierta dependencia de algunos organismos sobre todo a los componentes de los endulzantes artificiales, con lo cual se puede explicar por qué en ocasiones llegamos a ver personas consumiendo bebidas light con sobrepeso, sencillo: el exceso de dulzor provoca una necesidad fisiológica del placer que este genera y la persona reacciona en consecuencia, es decir, alguien puede beber Coca-Cola de dieta todos los días y aún así llegar a casa con una necesidad imperiosa de comer un bote de helado entero: el dulce genera adicción.

Así pues, queridos lectores, es necesario recordar que el justo medio es la clave para el éxito, si estás buscando perder algo de peso, reducir tu consumo de azúcar o simplemente llevar un estilo de vida más saludable, puedes optar por un endulzante en cualquiera de sus presentaciones, pero como siempre: ¡todo con medida y todo por salud!

Redacción:
Olii De Regules

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